TEOTIHUACÁN, PALACIO DE QUETZAPAPÁLOTL


TEOTIHUACÁN, PALACIO DE QUETZAPAPÁLOTL

Teotihuacán, Palacio de Quetzapapálotl.

 

Transcurría el fin de semana entre la tertulia y las copas de Tequila Omega, cuando una amiga nos comentó que había ido recientemente a Teotihuacán y quedó maravillada con el Palacio de Quetzapapálotl, ubicado a lado de la pirámide de La Luna. Sin dudarlo, esa misma noche pusimos fecha para visitarlo. Aquí nuestra bitácora de viaje.

 

 

Aprovechando la visita de un amigo español, decidimos ir entre semana, sin duda fue una gran elección, ya que el tráfico, sobre todo hacia la salida a Pachuca se pone difícil en fin de semana. Después de una hora y cuarto de viaje, llegamos a nuestro destino en la puerta 3 de la zona arqueológica.

 

El Palacio se llama Quetzapapálotl por los motivos labrados en El Patio de los Pilares, ahí podemos encontrar quetzales – mariposas, así como lechuzas labradas en cada una de las columnas, en su momento no sólo estuvieron pintados con diversos colores vivos, también conservan incrustaciones de piedras como la obsidiana y el jade.

 

 

Una de las estructuras que componen el Palacio, es el Templo de los Jaguares, habitado por dirigente de la ciudad, es un espacio amplio que recibe su nombre de las pinturas murales que ha conservado. En sus cabezas tienen penachos de plumas de quetzal y en sus colas hileras de conchas marinas, la representación de la tierra, el aire y el agua. Es maravilloso detenerse por unos minutos y sentir como nuestros antepasados fueron pintando cada uno de esos murales.

 

 

El otro edificio que compone el conjunto, es el Templo de los Caracoles, se entra a través de un túnel y está adornado con bajorrelieves de flores y trompetas de caracol, con una pintura de aves verdes, que arrojan corrientes y gotas de aguas por el pico.

 

 

La zona arqueológica abre los 365 días del año, el costo de la entrada es de $70 pesos (sin credencial de estudiante o del INAPAM), y el costo por auto en el estacionamiento es de $45 pesos. Ojalá puedan disfrutar este maravilloso viaje de ida y vuelta, de esta conexión con nuestras raíces.